Sigamos en contacto

Nota

Lo que dejó el debate por el rol del Conicet: ¿para qué sirve financiar investigaciones en Ciencias Sociales?

Publicada

el

Con poquito aportás muchísimo ¡Sumate!

Ezequiel Adamosky es doctor en Historia, investigador independiente del Conicet y recibió hace pocos días el premio Houssay por su labor en el área de las Ciencias Humanas. Le fue entregado en la Casa Rosada en los días que estuvo tomado el Ministerio de Ciencia y Técnica por el recorte presupuestario. Aprovechó la ocasión para entregar una carta de respaldo a la protesta, firmada por todos los distinguidos por ese premio; estuvo presente luego en la toma y participó activamente del debate en las redes sociales, contestando ataques que -según demuestra una investigación de la revista de divulgación científica El gato y la caja–  estuvo orquestada, seguramente desde call centers contratados por… Toda esta experiencia le dejó como saldo un tema para seguir pensando y que desarrolla en este artículo: a pesar de los argumentos salvajes y pagos, es necesario explicar a la sociedad por qué financiar estudios sobre Ciencias Sociales.
(Ezequiel Adamovsky, para lavaca)  Durante el reciente conflicto por los recortes de fondos en CONICET, el organismo recibió ataques inéditos en las redes sociales, lamentablemente levantados por la prensa como si se tratase de un “debate”.
Desde Twitter se convocó a la indignación por el hecho de que el Estado estuviera financiando lo que consideraban “investigaciones inútiles”. Con nombre y apellido, se pusieron en circulación títulos de publicaciones sobre temáticas que sonaban irrelevantes, incluso ridículas. Aparentemente parte de ese ataque fue políticamente orquestado. Así y todo, es importante hacerse cargo de los cuestionamientos.
¿Es realmente necesario que los dineros públicos se destinen a estudiar la revista Billiken o el teatro español del Siglo de Oro? ¿Sirve para algo que se investiguen las historietas de Fontanarrosa, las letras de cumbia, las antiguas literaturas escandinavas o la historia rusa del siglo XVIII?
Para entender por qué lo es, es preciso conocer cómo se organiza la producción científica en esas áreas y los modos a veces invisibles en que los saberes que producen impactan en la vida social.
Aquí van algunas claves.

  1. Para empezar, las investigaciones en ciencias sociales y humanidades sirven para muchas cosas bien concretas. Por dar algunos ejemplos: gracias a los geógrafos tenemos mapas y entendemos mejor los problemas de las economías regionales; sin los sociólogos no sabríamos cómo generar estadísticas sobre la pobreza ni cómo realizar encuestas; los antropólogos llevan a cabo una labor indispensable para el desarrollo de políticas enfocadas a los pueblos originarios; sin filósofos no podrían funcionar los comités de ética que debe haber en hospitales y en otras reparticiones públicas, etc. Podrían sumarse numerosos ejemplos a esta lista. Además, las investigaciones y debates que promueven los historiadores, antropólogos, geógrafos, sociólogos, etc. con frecuencia proveen ideas, información y conceptos para ayudarnos a entender el mundo en el que vivimos, quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Ayudan a pensar los problemas colectivos que enfrentamos y a imaginar maneras más justas de organizar la vida social. Aportan inclusive algunos de los términos que luego se vuelven de uso común. En nuestro país, “populismo” y “clientelismo” –dos conceptos fundamentales de los debates actuales– se pusieron en circulación originalmente entre investigadores, luego fueron retomados por la prensa y finalmente por el público general.
  2. Claro que también hay temas cuya aplicabilidad práctica parece menos evidente, algunos de los cuales motivaron las críticas al CONICET. En el terreno específico de las Humanidades (disciplinas como Historia, Antropología, Letras o Filosofía), las investigaciones del CONICET están en sintonía con lo que los organismos de Ciencia y Técnica hacen en todo el mundo. El CONICET brasileño (CNPq), por ejemplo, sostiene proyectos sobre temas como la filosofía de Kant, los manuscritos jesuíticos del siglo XVIII, la música en Angola o el debate de ideas en la Francia del siglo XVI. En los últimos años, el CONICET británico (el AHRC) financió trabajos sobre la acústica de las cuevas prehistóricas, la homosexualidad en la antigua Grecia, la poesía de Baudelaire o el arte en islas Fiji, entre muchas otras. De hecho, en 2016 el AHRC entregó fondos importantes para que una investigadora inglesa estudie la revista Billiken. Ni en Argentina ni en Gran Bretaña se trata de un absurdo: es la revista infantil más longeva del mundo. Su trayectoria permite entender mejor cómo hemos pensado (y cómo queremos pensar hoy) nuestra relación con los niños y con su educación. Y es también perfectamente normal que se estudien expresiones de la cultura de masas actual, para entender, por ejemplo, cómo se reproducen formas de discriminación de las mujeres o de las minorías étnicas, o cómo van cambiando las identidades nacionales, o el modo en que la cultura global afecta los escenarios locales. El CONICET norteamericano (NEH), por caso, financió a un investigador de ese país para que estudie las canciones de Sandro y la música de Gustavo Santaolalla.
  3. ¿Por qué se financian temas que parecen ser tan poco “útiles”? En todas las ciencias, estudiar alguna cosa pequeña y en apariencia irrelevante con frecuencia es un paso dentro de un programa más amplio, cuya importancia no se nota si uno mira solamente esa pieza. Los investigadores solemos ir publicando cada parte por separado, en artículos de revistas especializadas o en congresos, hasta que estamos en condiciones de unirlas a todas en un gran rompecabezas. Por ejemplo, podría parecer que estudiar las historietas de Fontanarrosa es una estupidez. Pero gracias a ello Néstor García Canclini pudo entender cómo funciona hoy la cultura latinoamericana y formular una teoría acerca de la cultura de masas en el escenario global. El concepto de “hibridación” que él desarrolló se estudia hoy en universidades de todo el mundo.
  4. Además, en la investigación científica, buena parte de los descubrimientos y desarrollos se dan “por casualidad”, mientras uno busca entender o estudiar otra cosa. Se calcula que no menos del 30% de los descubrimientos científicos en las ciencias “duras” tienen ese origen. Esas felices “casualidades” se vuelven más frecuentes a medida en que se acumulan más investigaciones, cuyos resultados permiten “atar cabos” y arribar a conocimiento nuevo. En ese sentido, no puede saberse de antemano qué investigación resultará “útil” (o dicho de otro modo, no existe indagación de la que pueda asegurarse que es “inútil”). En las humanidades pasa algo similar. Con permiso del lector, me permito dar un ejemplo personal. Alguna gente conoce mi trabajo sobre la historia de la clase media argentina, una cuestión que (espero) puede juzgarse como no del todo irrelevante. Lo que nadie sabe es cómo llegué a ese tema y de dónde saqué las herramientas para abordarlo. Ciertamente, no fue desde un interés inicial por la historia de la clase media, ni siquiera por la de la Argentina. Sería largo explicar los detalles, pero créanme que desarrollé el interés por ese tema y adquirí la perspectiva y las herramientas metodológicas que me permitieron investigarlo a partir de un proyecto anterior, que indagaba sobre la imagen de Rusia entre los franceses del siglo XVIII. Sobre eso fue mi investigación doctoral. No tengo dudas de que este tema podría haber sido juzgado como “irrelevante” por los tuiteros que atacaron al CONICET. Por supuesto que no lo es, aunque aquí no tenga espacio para explicar por qué. En cualquier caso, sin haber pasado por ese tema, yo no habría concebido mi trabajo posterior sobre la clase media argentina.
  5. Por lo mismo, a veces un rompecabezas no lo arma un investigador individualmente, sino el trabajo colectivo de la comunidad científica. Algunas indagaciones pueden parecer totalmente inútiles y permanecer muchos años sin que nadie les preste atención, para luego alimentar algún descubrimiento innovador. Doy el ejemplo más extremo que conozco. En el siglo XVII el filósofo Baruch Spinoza presentó ideas sobre el modo en que los cuerpos físicos se afectan unos a otros. Mucho tiempo después, a comienzos de nuestro siglo, académicos de diversas disciplinas comenzaron a aplicarlas para entender, entre otras cosas, el modo en que las ondas sonoras afectan al cuerpo humano y la vida social. Lo de Spinoza fue “inútil” durante siglos, hasta que alguien le encontró una aplicación práctica.
  6. Además, incluso las indagaciones humanísticas en apariencia más fútiles nutren también, de manera capilar, el desarrollo cultural del país, sin que se note a simple vista. Alguien podría preguntarse, con justa razón, “¿Me beneficia en algo que haya especialistas en literaturas escandinavas antiguas?”. Aunque pocos lo sospechen, hay una respuesta afirmativa para esa pregunta. Buenos Aires es considerada “capital cultural” de América Latina, entre otras cosas, por los escritores de renombre mundial que tuvo y tiene, por su robusta industria editorial, por sus notables librerías, por ser uno de los polos de innovación teatral más importantes del mundo, por sus museos, por sus debates intelectuales. Esa consideración no sólo es motivo de orgullo para todos los argentinos: el Estado y las agencias de viajes la usan incluso como argumento para atraer turistas. Nada de todo eso existiría sin escritores, artistas, directores de teatro, curadores de museos, críticos de arte e intelectuales. A su vez, su talento no viene de la nada: la gran mayoría de ellos se forma en nuestras universidades, leyendo investigaciones sobre sus respectivas áreas y adquiriendo conocimientos universales. ¿Qué aportó concretamente el saber sobre literatura escandinava medieval? Pocos lo recuerdan, pero Jorge Luis Borges fue un especialista en esa materia, sobre la que dictó clases en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA durante muchos años. Borges es mundialmente celebrado como uno de los mejores escritores de todos los tiempos, entre otras cosas, por el carácter “universal” de su literatura. Y los especialistas en su obra concuerdan en que ese carácter viene del amplio conocimiento que él tenía sobre las literaturas mundiales, la escandinava en particular. En otras palabras: Borges no habría sido Borges si no hubiese contado con saberes especializados sobre poesía inglesa o islandesa del medioevo (ámbito al que, además, dedicó algunos de sus cuentos y poemas). Y sin los Borges,  sin Cortázar, sin Beatriz Sarlo, sin Rafael Spregelburd, sin Javier Daulte (por mencionar algunos de los creadores que pasaron por nuestras universidades),  Buenos Aires no sería “capital cultural”.

En los últimos años el Estado destinó a Ciencia y Técnica alrededor de un 0,7% de su presupuesto, lo que supone una inversión proporcionalmente mucho menor a la de los países desarrollados e inclusive a la de muchos de los menos avanzados. De esa porción, el CONICET recibe aproximadamente la mitad (el resto va a otras dependencias). Los que nos dedicamos a ciencias sociales y humanas somos sólo el 22% de los investigadores de CONICET. Y de ese 20%, quienes nos ocupamos de temas propiamente “humanísticos” sin aplicabilidad práctica directa somos a su vez sólo una porción. Los salarios que recibimos, por otra parte, son bastante más bajos que los de los investigadores brasileños o mexicanos (para no mencionar los de los países del hemisferio norte) y suelen ser menores a los de un obrero calificado argentino. Por supuesto que, más allá de todo esto, es nuestra obligación bregar para que nuestras indagaciones tengan toda la transferencia posible a la sociedad que las financia. Y siempre se puede hacer un poco más en ese sentido. Pero los ciudadanos de este país pueden estar tranquilos de que los modestos fondos públicos que recibimos quienes investigamos en disciplinas humanísticas no caen en saco roto.

Nota

Escritos sobrevivientes: Un nuevo libro escrito por ex detenidos desaparecidos

Publicada

el

Con poquito aportás muchísimo ¡Sumate!

Este 24 de marzo, a 49 años del golpe, la editorial lavaca publica Escritos sobrevivientes, un libro creado junto a un grupo de personas que estuvieron secuestradas y desaparecidas en distintos centros clandestinos de represión durante la última dictadura militar. Se presenta el próximo viernes 28, pero ya podés pasar a buscarlo por MU (Riobamba 143) desde hoy. En este texto, Claudia Acuña cuenta qué representa esta obra parida en colectivo y en medio de aires negacionistas.

Por Claudia Acuña

Este libro representa muchas cosas y todas y cada una nos parecen decisivas para estos tiempos desesperados.

Ni sé por dónde comenzar a enumerarlas, así que sin orden de importancia ni cronológico enumero algunas, aunque sin duda me faltarán otras que invito a que completen quienes lo lean.

Lo primero, para mí, es reconocer el valor social, político, histórico y ético que merecen las personas detenidas-desaparecidas por la dictadura cívico militar que azotó este país desde el 24 de marzo de 1976. No olvidamos esa fecha gracias a ellas, pero no siempre se las nombra con la relevancia que han tenido para construir verdad, justicia y memoria.

A algunas de ellas he tenido el honor de escucharlas y verlas testimoniar en los juicios de lesa humanidad, pero también en los diferentes procedimientos contra la impunidad que crearon y sostuvieron para que esos juicios sucedan.

Una y otra vez.

Una y otra vez.

Una y otra vez.

Hasta lograrlo.

Solo a una pude agradecerle con palabras y lágrimas el esfuerzo, el coraje y el legado que recibíamos por su esfuerzo, pero fundamentalmente por sus vidas consagradas a hacer posible lo imposible. Fue en la puerta de los tribunales de Comodoro Py, mientras los altoparlantes transmitían la primera condena a los genocidas responsables del centro de detención clandestino y de tortura que funcionaba en la Esma. Ahora, con este libro queremos extender esas gracias a cada una, a cada uno.

Sé, porque comprendí la lección que nos daban, que no puedo afirmar que lo hicieron solo ellas, ellos. Esa es otra de las cosas que representa este libro: el saberse parte – y reconocerlo siempre- de algo más grande, más importante y más trascendente no solo del yo, sino incluso del núcleo colectivo en el que nos organizamos, reflexionamos y tomamos fuerza para resistir. Nuestras fuerzas individuales y nuestras construcciones políticas suman, activan, empujan, pero alcanzan sus objetivos cuando sincronizan con la necesidad social, con la época y con la Historia. Tienen alas porque tienen raíces y mueven al mundo hacia lugares mejores porque se sabe más grande y más poderosa que lo que nos rodea.

Eso que aquí las y los autores definen como “subjetividad sobreviviente” nos advierte eso: somos nuestros cuerpos y la sombra que proyectan, lo que hacemos y lo que soñamos, nuestras obras y nuestra imaginación, nuestros saberes y nuestra intuición, pero también y además aquellos cuerpos, proyecciones, hechos, batallas ganadas y perdidas, que nos anteceden y desbordan para fortalecernos y sostenernos de pie. Aquello que ilumina la oscuridad es la memoria sensible: de eso se trata este libro, además.

Otra: el valor de las utopías. En los momentos más aterradores hemos gritado “Aparición con vida y castigo a los culpables”. Bueno: la noticia es que hemos tenido éxito y aquí están las personas que cuando pronunciábamos esas palabras mágicas no podíamos abrazar. Algunas de ellas son las que el tercer sábado de cada mes vimos ingresar a nuestra trinchera durante el largo y desalentador año 2024. Para nosotros ese taller de escritura significó una cita con la esperanza, cada vez. Y una comprobación: el futuro se construye con el hacer colectivo, cada vez.

Por último: este no es un libro de testimonios sobre el horror de la dictadura, sino su contracara o quizá, lo que se puede pensar después de cruzar el abismo de la impunidad.

Quizá.

Me falta todavía superar la alegría de haberlo logrado, de sostener con las manos esta pequeña utopía realizada en tiempos de saqueo de recursos simbólicos y materiales, en las cuales sólo proponerlo sonaba casi irresponsable, para poder encontrar las palabras certeras, que expresen lo que representa que personas empobrecidas y violentadas podamos hacer lo que querramos financiadas sólo por el deseo y la convicción, que siempre es política.

Quizá la palabra exacta sea una sola: Argentina.

La presentación

Escritos sobrevivientes y compila una serie de textos producidos en un taller de escritura que tuvo lugar en MU durante 2024. Estos relatos abordan historias marcadas por lo que el grupo denomina «subjetividad sobreviviente». El resultado es un conjunto de textos poéticos, políticos y filosóficos, de una potencia y belleza conmovedoras.

Participan: Rufino Almeida, Margarita Fátima Cruz, Graciela Daleo, Lucía Fariña, Mercedes Joloidovsky, Eduardo Lardies, Susana Leiracha, María Alicia Milia, Claudio Niro, Silvia Irene Saladino, Stella Maris Vallejos e Inés Vázquez.

Así lo resumen sus autoras y autores: «Un grupo de compañeras y compañeros, ex detenidos desaparecidos por el terrorismo de Estado, nos reunimos en un taller de escritura para crear textos enfocados en la subjetividad sobreviviente, mientras la voz del poder alimenta el negacionismo y la reiteración del sufrimiento popular por variados medios».

El libro se presentará el próximo viernes 28 de marzo a las 20 horas en Mu Trinchera Boutique, Riobamba 143.

Podés conseguirlo desde hoy, 24 de marzo, también en MU.

Escritos sobrevivientes: Un nuevo libro escrito por ex detenidos desaparecidos
Seguir leyendo

Nota

La Justicia esquiva la causa por el disparo a Pablo Grillo: “Hasta ahora no se investigó nada”

Publicada

el

Con poquito aportás muchísimo ¡Sumate!

La recuperación de Pablo “es muy rápida” pero la investigación sobre su intento de asesinato, muy lenta, o directamente inexistente. Qué dijo el padre hoy frente al Hospital Ramos Mejía donde Pablo sigue pelando por su vida, aún en terapia intensiva pero con avances prometedores, y las abogadas del caso que presentaron ante la Justicia: primero Servini de Cubría y luego el candidateado a la Corte Ariel Lijo rechazaron la causa, y ahora se sortea en la Cámara Federal de Casación a qué juez le tocará investigar a quien le disparó y a sus superiores jerárquicos. Los dichos de Adorni en conferencia de hoy, y quién cortó el diálogo con la familia; las pruebas que se pidieron y las que se aportaron; y el texto de la presentación judicial en la que la familia pide ser querellante, con las pruebas que aportamos desde decenas de medios, fotoperiodistas y organizaciones sociales.

Por Francisco Pandolfi

Pablo Grillo todavía no está fuera de peligro, pero la mejoría día a día, paulatina y constante, le permite a la familia hablar ya no sólo de su estado de salud. Hasta hoy, el único foco era la supervivencia de este fotógrafo de 35 años impactado por una granada de gas lacrimógeno, fuera de toda legalidad, por las fuerzas de inseguridad comandadas por la ministra Patricia Bullrich.

La pérdida de masa encefálica y la fractura de cráneo con la que llegó de urgencia al Hospital Ramos Mejía –el miércoles 12 de marzo, cuando se desató la represión en la marcha por las paupérrimas condiciones en las que viven las y los jubilados–; la primera operación esa misma noche en la que se bajó la presión intracraneal y se le reconstruyó algo del tejido. Las pupilas que empiezan a reaccionar bien. La merma en la sedación. Los primeros movimientos – prematuros e inesperados por los propios médicos–. Otra operación por un derrame que es revertido a tiempo. La baja de los glóbulos blancos como síntoma de la baja en la infección. Y a solo una semana del disparo, Pablo abre los ojos. Y le sacan el respirador para ver cómo reacciona y lo hace agarrándole la mano a la mamá. Y por si fuera poco le susurra las palabras más hermosas a su papá: “Hola, viejo”. 

Pablo continúa en terapia intensiva, en estado crítico, pero respondiendo bien neurológica y físicamente. “Es asombroso el nivel de avance que tuvo”, dice Fabián, su viejo, con los ojos emocionados e incrédulos por la mejoría impensada en tan poco tiempo. Esa sucesión de buenas noticias las que posibilitan a la familia convocar este viernes a una conferencia de prensa «para contar novedades en la causa judicial».

Primero, habla Fabián, su papá, sobre la salud de Pablo: “Las novedades son que está estable, por lo tanto es bueno. Está con los ojos abiertos y sigue sin respirador”.

En la conferencia de prensa convocada por la familia de Pablo Grillo, fotógrafo que fue impactado por una granada de gas lacrimógeno lanzada por las Fuerzas comandadas por Patricia Bullrich, Fabián, su papá, habló sobre la salud de su hijo.

www.lavaca.org (@revistamu.bsky.social) 2025-03-21T19:35:39.538Z

Fabián lleva puesta una remera azul, con letras blancas que dicen: “Justicia por Pablo Grillo”. Se lo nota cansado, pero más distendido. Se ríe cuando cuenta: “Tengo un video con saludos de (Ricardo) Bochini, veremos si los médicos nos permiten que se lo pasemos. Si lo escucha al Bocha, va a volver a hablar seguro Pablo”. Mantiene los pies sobre la tierra: “Todavía la situación es grave: está en terapia y con riesgo de vida. Pero en ese marco todo lo que estuvo ocurriendo es favorable. A todos nos sorprendió su evolución. Incluso los médicos manifiestan que la evolución que está teniendo es asombrosa. Es muy rápida”.

Este jueves, el vocero presidencial Manuel Adorni dijo que el diálogo con la familia quedó roto desde que el padre de Pablo acusó a Bullrich de ser cómplice. Fabián le responde: “Nosotros no cortamos nada porque nunca existió el diálogo. Lo mío fue una respuesta a una declaración mentirosa de Bullrich, por tanto si es que alguien cortó el diálogo fueron ellos. Yo estoy dispuesto a escuchar, si alguien me llama”. Y agregó: “A esta altura no lo espero (ese llamado). Espero poco. Pero demostraría que tienen todavía un grado de humanidad”. 

En relación a las mentiras de Bullrich sobre el trayecto del proyectil, expresó: “Me da vergüenza la forma en que fue acomodando la mentira. La va acomodando a medida que la realidad se lo desmiente, es hasta absurdo, burdo, grotesco: no sé que palabra utilizar”. Cuando le preguntaron si le diría algo al gendarme que, según los elementos reconstruidos hasta el momento, sería quien disparó (presuntamente, el cabo Guerrero), afirmó: “Personalmente no le diría nada. Sí lo vamos a decir de forma jurídica. El mejor diálogo que podemos tener con esta gente es en lo judicial”.

La causa, sin avances

Fabián estuvo acompañado por Claudia Cesaroni, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, y a Paula Litvachky, del CELS, organismos que patrocinarán legalmente a la familia, que este 21 de marzo se presentó ante el Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 1 para ser tenida en cuenta como querellante en la investigación judicial.

Lo más importante de la causa hasta ahora: desde el 12 de marzo “no se investigó nada y reclamamos que se empiece a investigar urgente”. Las abogadas cuentan el por qué: “La causa iniciada por la denuncia de la Procuvin (Procuraduría de Violencia Institucional) que dio inicio a la instrucción estaba presentada en el Juzgado 12 de Ariel Lijo, quien se la devolvió a la Jueza Servini de Cubría, que otra vez la rechazó. Ninguno de los dos quiere hacerse cargo de la investigación. Ahora irá a sorteo para definir quién la sigue. La Cámara Federal de Casación Penal tiene que resolver”. Agregan: “Hasta ahora el Ministerio de Seguridad dijo que no hará sumarios internos por el accionar de su Fuerza, lo que refleja el encubrimiento”. 

La causa aún no tiene carátula porque no está radicada en ningún juzgado. La denuncia presentada es por tentativa de homicidio agravado, por abuso de autoridad e incumplimiento de funcionario público.

Dice Paula Litvachky, del CELS: “Es muy importante que la causa salga de este limbo judicial y se inicie el pedido de pruebas antes de que pase más tiempo”.

Dice Claudia Cesaroni, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos: “Esperamos que en estos primeros 9 días en los que no se hizo nada, no haya ninguna prueba que se haya destruido, modificado, alterado. Hay cámaras del Gobierno de la Ciudad que tienen un tiempo de duración determinado, o de negocios que también se van borrando y si no las pedís inmediatamente después ya no están. Es vergonzoso que un hecho así no lo esté investigando nadie”.

Claudia Cesaroni, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, es junto a Paula Litvachky, del CELS, la abogada que representa a la familia jurídicamente. En este video cuenta los avances de la causa judicial:

www.lavaca.org (@revistamu.bsky.social) 2025-03-21T19:54:48.310Z

Las abogadas pidieron una serie de pruebas. Las más relevantes: “Quién dio las órdenes, cómo se manifestaron esas órdenes y cuáles fueron, antes y después del impacto; cuál fue el protocolo que se aplicó, quienes integraban el equipo donde estaba incluido el cabo Guerrero y qué órdenes se le impartió a ese grupo en particular; qué armas utilizaron”. También exigen que se lo llame a indagatoria a Guerrero. “Ya hay suficientes elementos para hacerlo”.

Completa Paula Litvachky: “Hicimos una presentación con los hechos, tenemos un montón de pruebas para que se reconstruya ese tramo del operativo de modo tal que se pueda tener la responsabilidad de quién disparó y de toda la cadena jerárquica”.

Concluyen ambas: “Las pruebas están. Nunca hubo tanto registro fotográfico y audiovisual. Necesitamos el acompañamiento social para empujar a que se haga justicia y que no quieran desviar el foco de la investigación”.

Seguir leyendo

Nota

La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

Publicada

el

Con poquito aportás muchísimo ¡Sumate!

Traumatismo encéfalo craneano, herida cortante e irritación ocular: las heridas causadas a Beatriz Blanco (81 años) ya forman parte de una causa judicial que inició ella misma y también la Procuraduría de Violencia Institucional, y apunta contra dos efectivos que la gasearon y le pegaron, provocando su caída. También apunta a la responsable del operativo, la ministra Patricia Bullrich, que se desplegó el miércoles de manera feroz, pero que -plantea la denuncia- es parte de un “plan sistemático”. Beatriz fue golpeada a las 16:10, antes de los principales incidentes, mientras se manifestaba en una esquina: cómo fue el momento, según relata ella misma en la denuncia y cuenta su hija. Quién es esta jubilada que trabajó de todo. Cómo está: recuperándose, enojada y “con más fuerza que nunca”. La voz de una de sus hijas junto a quienes lucha por justicia, y paz.

Por Franco Ciancaglini.

La imagen de Beatriz Blanco cayendo en seco al suelo -tras ser gaseada y empujada por dos efectivos de la Policía Federal- dio la vuelta al mundo. 

En el video se ve el fin de una secuencia más larga que inicia cuando la Policía Federal empuja de manera violenta a jubiladas y jubilados que se encontraban haciendo el clásico semaforazo de todos los miércoles en el Congreso. 

“Ella lo que cuenta es que estaba con el grupo de jubilados, cortando Entre Ríos, para mostrar sus carteles. Y cuando el semáforo se pone verde se vuelven a la esquina. Y en ese momento vino la policía, apurando a todos los viejos a subirse a la vereda”.

La que habla es una de sus hijas, Paula.

El relato coincide con la temprana decisión de las fuerzas de abalanzarse sobre personas que hacen lo mismo todos los miércoles -un semaforazo, y luego una movilización que da la vuelta al Congreso-: Beatriz fue atacada a las 16:10. 

Esta vez, por lo especial de la fecha, los Policías iban además con el gas apretado y el palo suelto. Cualquiera que estuvo en la manifestación pudo apreciar cómo apenas una persona se acercaba a los efectivos, o incluso estando a metros, sin hacer nada, podía ser gaseado. Incluso teniendo 81 años.

La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

Los camiones hidrantes fueron parte de la cacería desatada. Foto: Lina Etchesuri.

El arma y la palabra

Beatriz Blanco no está afiliada a ninguna barrabrava ni milita en ningún partido político.

Es jubilada.

Trabajó toda su vida como empleada en cooperativa de fletes, empleada cuidando niños, costurera, y de casera hasta los últimos tiempos.

Tiene tres hijas.

Una de ellas, Paula Ippolito, cuenta que junto a su madre Beatriz y su hermana Paula suelen ir juntas a las marchas. “Esta vez fue sola porque justo yo estaba operada de la rodilla. Suele ir, no va todos los miércoles pero cuando puede va”.

Beatriz ya conocía a varios y por eso se acercó al grupo de jubilados que realiza los miércoles el semaforazo. Luego de que la empujaran a la vereda, se puso a hablarle a un cordón policial, una práctica habitual de jubilados anodados ante la violencia sin sentido que ejercen las fuerzas: “Ella siempre es de ir y hablar, de decir qué están haciendo, cómo no les da vergüenza; mi mamá siempre como que quiere hacer conciencia. Ella le debería estar gritando al policía que estaba de espaldas y lo toca con el bastón como diciendo ´mirame´. Ahí el chabón se da vuelta y le tira el spray, y el otro que le pega con el palo en la cabeza”.

Ese combo, que representa un ataque, de gaseo, empujón y golpe, hace que Beatriz pierda el equilibrio instantáneamente, y caiga al suelo.

La primera pregunta es cómo está: “Se está recuperando. Está en reposo, en observación por el golpe que recibió en la cabeza. Está con mucho dolor en todo el cuerpo, con un poco de inestabilidad, con el dolor en los ojos por el gas que le tiraron. Tiene los ojos muy hinchadas: le tiraron gas directo en la cara”.

Este dato del gas directo a sus ojos explica a la vez la pérdida del equilibrio, desechando por tierra las mentiras del Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, que aseguró que se “cayó sola”. También el título de la empresa La Nación que habló de que la jubilada “atacó” a la policía previo a su “caída”: “Ella le tocó con su bastón para que se diera vuelta, para que la escucharan, no golpeó a nadie. Habría que mostrar los videos enteros donde la Policía increpa primero a los jubilados para que se suban a la vereda, con la agresividad que suelen tener”.

La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

Beatriz Blanco, tras los gases recibidos y el golpe posterior. Foto: Lina Etchesuri.

El caso de Beatriz es uno de los dos -junto al del fotógrafo Pablo Grillo- denunciados por la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin) ante la Cámara del Crimen. En esas denuncias a las que accedió lavaca, el organismo que se encarga de monitorear a las fuerzas -en estos tiempos, con menos entusiasmo- presenta como “pruebas” distintos recortes periodísticos alrededor del ataque a Beatriz. Y solicita a la justicia que requiera al Ministerio de Seguridad el personal policial afectado a los lugares de ambos ataques, así como los datos de la “sala de operaciones” a la que reportaban los agentes a cargo del operativo.

Por otro lado, la propia familia de Beatriz presentó una denuncia contra los dos agentes de la Policía Federal y contra la propia ministra Bullrich. Narra en su presentación lo mismo que refiere su hija en esta nota: “Siendo aproximadamente las 16:10 hs me encontraba en las inmediaciones de la esquina de las avenidas Entre Ríos y Rivadavia de esta ciudad (…) cuando fui rociada con una sustancia lacerante por un efectivo de la Policía Federal. Inmediatamente después, y también a manos de un efectivo de la PFA, recibí un golpe en la cabeza, con un elemento que creo se denomina ‘tonfa’, lo que provoca mi caída al piso”.

Tras el golpe, Beatriz fue derivada al Hospital Argerich, donde diagnosticaron lo producido por el ataque: traumatismo encáfalo craneano, herida cortante e irritación ocular.

Por eso, por un lado, reclama la identificación de los dos efectivos que la atacaron, plausibles de ser responsables de “delitos de lesiones leves” agravadas por tratarse de personal de la fuerza. Y por otro, califica a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich como “autora mediata” por ser responsable del operativo y algo más: la valiente presentación habla de que estos hechos son parte de un plan sistemático.

La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

Una síntesis del plan sistemático. Foto: Juan Valeiro.

“Como en los momentos más aciagos de nuestra historia, desde el Poder Ejecutivo se ha montado un Programa de Miseria Planificada cuya consecuencia natural es la Protesta Social. Y sabido es que este tipo de políticas socioeconómicas sólo resultan aplicables cuando se pone a disposición de las mismas al aparato represor del Estado”.

Firma toda esta historia la propia Beatriz, acaso poniendo en contexto lo que representan los golpes que sufrió, su historia y el futuro por el que pelea junto a sus hijas. “Nosotras somos fieles a las marchas que son para los derechos del pueblo”, cuenta Paula, una de ellas. “No militamos en ningún partido político, siempre vamos independientes y solas”, aclara por si hiciera falta.

Paula habla siempre en plural femenino, pensando en su madre y su hermana. Desde ese lugar cuenta: “Nos están sacando todo. Nos están metiendo miedo para que no salgamos a las calles. Están imponiendo todo lo que quieren imponer. Siempre estamos atentas a todas las luchas. Esto va a por todos, no es solamente por los jubilados. A mi me han robado plata con la AFJP a pesar de que ya tengo 30 años de aportes. Estos vienen por todo, por todo lo que conquistamos”.

Junto a Natalia, las jóvenes militan tocando tambores en Batuka, uno de los conjuntos que lleva el ritmo a la calle y es la banda de sonido de la protesta social y la lucha. Hoy, del lado de la víctima, Paula asegura: “Estamos luchando para que esto no vuelva a suceder. Para que tengamos memoria y el pueblo no se duerma. No tenemos miedo. Ya la verdad que queda poco por perder”.

Esta lucha incluye, claro, a Beatriz: “Está más fuerte que nunca. Está enojada, muy enojada. Pero está fuerte para seguir la lucha”.

La lucha, ahora, es por justicia: “Solamente queremos que los responsables tengan justicia, sean los policías o la ministra de Seguridad: que la justicia trabaje a favor del pueblo. Y que no salga nadie más impune”. 

¿Tenés esperanzas? “Y no. Pero hay que hacerlo igual: nos corresponde”.

La esperanza tal vez siga estando en la calle, mientras estas jóvenes sin contención psicológica ni asistencia estatal de ningún tipo enfrentan los golpes: “Estamos nosotras, las hijas, para cuidarla y para que se reponga de esto”.

¿Necesitan algo? “Sí: paz”.

Seguir leyendo

Lo más leido

Anticopyright lavaca. Todas nuestras notas pueden ser reproducidas libremente. Agradecemos la mención de la fuente.